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miércoles, 21 de septiembre de 2011

PROPUESTA DE SOLUCIÓN INSTAURACIÓN E INSTITUCIONALIZACIÓN


INSTAURACIÓN E INSTITUCIONALIZACIÓN

Desde el momento en el que Franco alcanza el poder durante la Guerra civil (1-X-36 y formación del primer gobierno en enero del 38) va a llevar a cabo la creación de un nuevo Estado, un estado totalitario, que se puede definir como una dictadura militar y eclesiástica de tipo tradicional que se fundamenta en el  pensamiento conservador católico español y que incorpora elementos del fascismo italiano. Un sistema totalitario que concentra todos los poderes en la figura del Jefe del Estado, el general Francisco Franco.
            La implantación de este nuevo estado es posible gracias a la victoria en la guerra y a la gran represión que ejercerá sobre toda la oposición (Ley de responsabilidades políticas, etc.) hasta  su muerte el 20 de noviembre de 1975.
La instauración del franquismo arranca con el nombramiento de Franco como Generalísimo de los ejércitos y Jefe del Estado Español, el 1 de octubre de 1936 (sucede a Cabanellas, ante la muerte de Sanjurjo). A este acontecimiento sigue la formación de un único partido, FET y de las JONS, en 1937, por la unión de la Falange de José Antonio Primo de Rivera con los grupos carlistas y tradicionalistas, y dirigido por Franco. Culmina este proceso con la formación de su primer gobierno a principios de 1938, que comienza a legislar imponiendo la ideología del nuevo estado. También podemos señalar la identificación de la Iglesia con los postulados franquistas, defendiendo la guerra como una Cruzada y ayudando a presentar a Franco como un hombre providencial que viene a salvar a España.
  Ideológicamente este nuevo estado se aparta de las ideas de las democracias tradicionales. Franco va empleando ideas de los falangistas, del conservadurismo antiparlamentario, del catolicismo tradicional, de negar el reformismo republicano, de impedir el liberalismo, el comunismo, el separatismo y el anticatolicismo. También, Franco se fue rodeando de una propaganda que lo presentaba como un hombre providencial, investido de una misión divina, que encarnaba la unidad nacional. Una referencia a estas ideas la podemos ver en el documento 1, discurso de Franco en conmemoración del Alzamiento Nacional el 18 de julio del 38; podemos leer la amenaza que supone para nuestra cultura los principios comunistas (doc. 1 lín. 1-2), eliminar la lucha de clases (lín. 6), eliminar el separatismo (lín. 5), etc., elevar los principios del Movimiento; es decir los principios de la Falange: una España unida, fuerte y centralizada; una “unidad de destino en lo universal”; una entidad única, indivisible; una España inspirada en las doctrinas de la Iglesia católica y del nacional-catolicismo falangista; una España dirigida por el Caudillo en el que se concentran todos los poderes; una España que recoja la “verdadera tradición española”, es decir, sin liberalismo, sin democracia, sin comunismo, sin masonería, sin judaísmo...; todas ideologías “degeneradas” y “extranjerizantes”.

Esta ideología se plasma en los siguientes puntos:
LA CONCENTRACION DE PODERES EN FRANCO
UN PARTIDO ÚNICO
UN SINDICALISMO VERTICAL
LA EXISTENCIA DE UN PSEUDOPARLAMENTARISMO,  LA DEMOCRACIA ORGÁNICA.
LA FALTA DE CONSTITUCIÓN. La plasmación legal del régimen se hizo a través de las llamadas Leyes Fundamentales.
LIMITACION DE DERECHOS INDIVIDUALES.
LA DEFINICION DE ESPAÑA COMO REINO SIN REY. España quedó definida como reino por la Ley de Sucesión de 1947.
UN FERREO CENTRALISMO. 
DEFENSA DEL NACIONAL CATOLICISMO.
Franco, desde el momento en que alcanza el poder, empieza a legislar para dotarse de legalidad y para institucionalizar el régimen. Derogó toda la legislación republicana, promulgó la Ley de le Administración del Estado (le atribuye los poderes ejecutivos, legislativos y judiciales) y promulgó la primera de sus Leyes Fundamentales, el Fuero del Trabajo (9 de marzo de 1938). La ley exponía lo esencial de los principios de régimen: el nacionalsindicalismo. Completando esta ley se encuentra la ley de Unidad Sindical de 1940, que desarrolla la nueva organización sindical (Doc. 2). Estas leyes imponían la Unidad, Totalidad y Jerarquía (doc. 2 lín. 2); solo habrá un sindicato (“habrá (…) una sola orden de sindicatos…”.) que será dependiente del único partido permitido FET y de las JONS (doc.2, art. 1º); es la creación de los sindicatos verticales, integrando en ellos, obligatoriamente a empresarios, técnicos y trabajadores bajo la dirección de la Falange (“…encuadrados todos los sectores de la economía…”); además quedaban prohibidas las huelgas y era el estado el que fijaba las normas y el salario del trabajo.

En los años siguientes el régimen sigue su proceso de institucionalización. El régimen franquista de 1939 a 1945 es totalitario, es la etapa azul o etapa del Nacional sindicalismo. Franco tiene que asentar el régimen y por eso se basa en la Falange y en el ejército y emplea las ideas de la Falange y del fascismo, y tiene el contexto de la 2ª Guerra Mundial.

La segunda Ley Fundamental que promulga es la Ley constitutiva de Cortes de 1942. Es la creación de un pseudoparlametarismo, ya que son unas Cortes creadas para asesorar á Franco, ya que él mantiene la potestad de dictar normas jurídicas (doc. 3, lín. 1), es decir no hay separación de poderes. Pero son presentadas como un órgano de participación del pueblo español, en la idea de la creación de una “democracia orgánica”, como fue llamada por el régimen (doc.3 art. 1º). Estas Cortes estaban formadas por procurados. Unos lo eran en razón del cargo, los miembros natos: los ministros, consejeros nacionales de FET, rectores de universidades, etc.; otros eran elegidos por los concejales de ayuntamientos, por los cabezas de familia de cada provincia y por los miembros de los sindicatos (los tercios sindical, municipal y familiar, formadores de la democracia orgánica); Franco también podía nombrar hasta 25 procuradores (50 hasta la LOE del 67). Todos sabían que su misión era “ayudar” a Franco. Su actuación fue, sobre todo, de caja de resonancia de las disposiciones de Franco. Son presentadas para dar la apariencia, ante las potencias aliadas, de cierta representatividad e inicio de alejamiento del fascismo.  
            A partir de 1943, se producen varios hechos que hacen que cambie un poco el régimen adecuándose a las nuevas circunstancias. Por un lado, la guerra va mal para los países fascistas, España es no beligerante[1], pero no quiere identificarse más con Alemania; por otro lado, la Falange quiere más poder y supeditar al propio Franco (incidente de Begoña). Por estas razones empieza un cambio que es definitivo a partir de 1945 con la derrota de Alemania. Entramos de este modo en la etapa católica o nacional catolicista (1945-59).
            Franco se adecúa a los nuevos tiempos y para eso promulga, en 1945, dos leyes fundamentales más. El Fuero de los Españoles (doc. 4), ley que recoge obligaciones: fidelidad a la patria, al Jefe del Estado, obediencia a las leyes (art. 2) y derechos: participar en las funciones públicas (a través de familia, municipio o sindicato) y a expresar las ideas mientras no atenten contra los principios del Estado (art. 10 e 12), establece la religión católica como la oficial, etc. Recoge derechos pero con gran dificultad para aplicarlos ya que se subordinan a Franco y a los principios del Movimiento. La siguiente ley es la Ley de Referéndum Nacional de 1945, solo 3 artículos que facultaban a Franco a someter a referéndum los aspectos que consideraba importantes. Junto a estas leyes acometió otro cambio: prescinde de los falangistas más duros y emplea a gente que viene de las asociaciones católicas, poniendo énfasis en el catolicismo (el Nacional catolicismo) para intentar evitar el aislamiento internacional que no consigue, ya que las potencias vencedores le impiden la entrada en la ONU y retiran a los embajadores. Franco logrará salir del aislamiento gracias a las políticas de los católicos y a la alianza con USA en el contexto de la “guerra fría” (Acuerdos de las bases de 1953 y entrada en la ONU y organismos internacionales en 1955).
            En el  proceso de institucionalización promulga, en 1947, la 5ª Ley Fundamental: la Ley de sucesión a la Jefatura del Estado; por esta ley se definía España como Reino, se nombraba a Franco como Jefe de Estado vitalicio, se establecía una monarquía, que de momento no tenía rey, y se facultaba a Franco para presentar a las Cortes el sucesor; de este modo Franco conseguía institucionalizar el régimen y controlar a la familia monárquica (problemas con militares monárquicos y con D. Juan de Borbón).
            Con estos cambios, Franco lograba controlar a las distintas familias al tiempo que con la represión (eliminación de los “maquis”) sobre cualquier oposición mantenía todo el poder. Así llega hasta mediados de la década de los cincuenta; logra superar el bloqueo gracias a la política anticomunista que lo hace aliado de EE.UU. (Acuerdo de las Bases de 1953) y que nos integra en la ONU en 1955; pero la economía autárquica fue un fracaso, por lo que necesita un recambio. Este cambio se produce en 1957, entran los tecnócratas del Opus Dei que son necesarios para mejorar la economía y llevar a cabo la integración en Europa.
     
A nivel institucional, en 1958, se promulga la Ley de Principios Fundamentales del Movimiento Nacional. Ley que recoge doce principios que se consideraban permanentes e inmutables (unidad, reino, católico...). Siguen siendo las ideas básicas de la Falange, aunque se prescinde de los falangistas duros, que se presentan de un modo claro para  preparar a España para la nueva etapa que se presenta. No hay más ideología que la del Movimiento Nacional. Hay que mejorar la economía al tiempo que las políticas de los católicos están agotadas.
      A partir de aquí se entraba en la etapa tecnocrática (1959-75), entraban los ministros del Opus Dei (desde el gobierno de 1957), y el crecimiento económico y la represión apuntalaban el régimen. Franco quería completar el proceso de institucionalización y para eso promulga la última Ley fundamental, la Ley Orgánica del Estado de 1967[2]. El texto pertenece a un proyecto del almirante Carrero Blanco hecho en 1958. La Ley estaba pensada para asegurar el futuro del Régimen. Era como una refundición de las leyes anteriores, pero eliminando el lenguaje fascista y las contradicciones:
- Separaba los cargos de Jefe del Estado y de Gobierno y las funciones de cada uno.
- Aumentaba las funciones del Consejo del Reino, para condicionar al futuro rey.
- Las Cortes aumentaban en número de procuradores: aparecen los procuradores por el tercio familiar (dos por provincia) y
- se abre la posibilidad a la creación de asociaciones de acción política (los partidos siguen prohibidos) siempre que acaten los principios del Movimiento (tendrá poca incidencia).
- el ejército se mantiene como pieza clave y garante de la integridad territorial y de la seguridad.

Esta Ley es presentada como la “definitiva Constitución española”, pero no lo es ya que son “disposiciones” del Régimen no fruto de la deliberación y aprobación del pueblo español (fue sometida a referéndum y aprobada, pero no libre).
El punto final para la institucionalización y perpetuación del Régimen era resolver el problema de la sucesión. La Ley de 1947 dejaba la posibilidad de varios candidatos, pero Franco se decantó por D. Juan Carlos de Borbón. El 22 de julio de 1969 Franco presentó la propuesta en las Cortes que fue aceptada y, el 23 de julio, D. Juan Carlos juraba fidelidad al Régimen. La intención era crear una monarquía que garantizase el funcionamiento de las instituciones franquistas después de la muerte del Dictador. En palabras de Franco: “...queda todo atado y bien atado”.

De este modo se concluía el proceso de legislación y todo quedaba preparado para que el régimen pudiese continuar después de la muerte de Franco.

      En este proceso de instauración e institucionalización fue fundamental el empleo y apoyo de distintos grupos o familias, como nos cita en el doc. 5 Dionisio Ridruejo. (Dionisio Ridruejo Fue miembro de Falange, luchó en la División Azul, pero al regreso de la guerra se vuelve crítico con Franco y se aparta de Falange. Es encarcelado en el 56 por participar en las manifestaciones, vinculado con el PCE, etc. Represaliado por participar en el “contubernio de Munich”  estuvo exiliado en Francia; murió en julio de 1975). Franco no emplea a todas las familias al mismo tiempo, tiende a enfrentarlas, emplea subfamilias dentro de ellas y nunca le da toda la confianza; de este modo mantiene el control sobre todas y las tiene constantemente “amenazadas”. Entre ellas se encuentran:

La Iglesia: presencia muy fuerte, hasta convertir al Movimiento en un Nacional-Catolicismo. La Iglesia se convirtió en legitimadora del régimen. Calificó la Guerra Civil como una Cruzada. A cambio de su apoyo, la Iglesia pasó a tener un inmenso poder. No se mantiene siempre fiel. Los enfrentamientos con el régimen no se producirán hasta finales de los 60[3] (influencia del Concilio Vaticano II: misa en castellano, preocupación por los desfavorecidos, exigencia de libertad, curas obreros, etc.). Después Franco tiene el apoyo del grupo del Opus Dei, técnicos que no discutirán las ideas del régimen y pondrán las bases del desarrollo económico.

La Falange: “… proporcionaría el personal político…” (doc. 5),  dotó al régimen de un programa típico fascista: dominio ideológico, encuadramiento de la sociedad (sindicatos verticales, sindicatos de estudiantes (SEU), mulleres...), control de la información, concentraciones,  etc. Formaba el Movimiento Nacional. Al principio una gran presencia y poder, progresivamente pasa a convertirse en un aparato burocrático, sobre todo desde que intentó controlar al propio Franco. Existe una Falange defensora de un gran protagonismo (idea de Serrano Súñer, Fernández Cuesta) y otra Falange más dócil y aduladora de Franco.
El ejército: Punto central, empleado como elemento de disuasión ante cualquier discrepancia. No es un bloque homogéneo, podemos ver militares que prefieren la monarquía y los que quieren mantener la dictadura. Sus gobiernos siempre contarán con muchos ministros militares.
Los monárquicos: divididos entre los carlistas, de corte tradicional, y los “donjuanistas”  (partidarios de D. Juan de Borbón). También se barajó la idea de Alfonso de Borbón (hijo de D. Jaime) sobre todo tras la boda con la nieta de Franco, Carmen Martínez Bordiú.
Los franquistas. También podemos dividir esta familia entre la gente que ve “bien” las ideas de Franco por convicción y otra parte que las acepta  por sumisión. Había grupos muy duros, intransigentes, y grupos más aperturistas.
Los poderes económicos: oligarquía terrateniente e industrial. Había empresarios que preferían el franquismo porque les daba buenas condiciones para el desarrollo (orden, estabilidad, mano de obra barata, proteccionismo...) y otros porque podían enriquecerse con facilidad (arribistas, especuladores, etc.).  

Un grupo de poderes que eran, como expone Dionisio Ridruejo al final del texto, los antiguos poderes, repuestos en sus sitios, después de haber destruido a los otros poderes que los amenazaban.

Con el apoyo de estas familias, la fortísima represión y la legislación Franco consiguió instaurar e institucionalizar su régimen hasta su muerte, el 20 de noviembre de 1975.


[1] Al principio de la Guerra Mundial se declaró neutral, pero por presión de Alemania (entrevista en Hendaya con Hitler) cambia a la posición de no beligerancia. El cambio de l a guerra hará que se vuelva a la situación de neutralidad.
[2] Aprobada y sometida a referéndum en 1966, entra en vigor el 10 de enero de 1967.
[3] El régimen se separa ligeramente de la Iglesia con la promulgación en 1967 de la Ley de Libertad Religiosa, que permitía los cultos no católicos, con bastantes limitaciones de forma privada. Una parte de la Iglesia y sectores católicos, por influencia do Concilio  se vuelven críticos con  el régimen.

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