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miércoles, 21 de septiembre de 2011

PROPUESTA DE SOLUCIÓN EVOLUCIÓN DE LA SEGUNDA REPÚBLICA


EVOLUCIÓN DE LA SEGUNDA REPÚBLICA modelo 2009

            El gobierno de Juan B. Aznar convocó elecciones municipales para el 12 de abril de 1931 con la esperanza de obtener un buen resultado que lo respaldara en el poder. El día 14 se conocen los resultados. Las candidaturas republicanas obtienen la victoria en las grandes ciudades. En algunas  localidades (Eibar) comenzaron a proclamar la república. En Madrid, la gente y los firmantes del pacto de San Sebastián estaban expectantes ante los acontecimientos. El gobierno de J.B. Aznar presentó la dimisión y los firmantes del pacto formaron un gobierno provisional. Se proclama la II República el día 14 de abril y el rey Alfonso XIII abandona España.
            El gobierno provisional está dirigido por Alcalá Zamora y formado por partidos republicanos y socialistas. En el gobierno entran los líderes del Pacto de San Sebastián: Alcalá Zamora, Azaña, Largo Caballero,  Marcelino Domingo, etc. Sus acciones tienen dos direcciones, la convocatoria de cortes constituyentes y el inicio de reformas para solucionar los problemas principales.
             La evolución de la República va a estar condicionada por varios elementos de tensión e inestabilidad, entre los más importantes podemos citar: la coyuntura adversa con la gran depresión (la falta de recursos será una causa del fracaso de algunas reformas y de la pérdida de apoyo) y el auge de los fascismos;  la existencia de una sociedad muy enfrentada e dividida que adopta posiciones intransigentes; la oposición de empresarios y de la jerarquía católica; las numerosas huelgas, conflictos sociales y el fuerte anticlericalismo; y la fuerte  fragmentación política.
            Entre los principales partidos podemos citar: los partidos autoritarios, como Falange Española de José Antonio Primo de Rivera, antimarxistas y críticos con la legalidad republicana, apoyados por terratenientes y alta burguesía; los partidos de derechas que defienden orden, propiedad, valores cristianos, etc., apoyados por la burguesía, entre los que se encuentran el partido agrario, la CEDA de Gil Robles y también el PNV y la Lliga catalana. Los partidos republicanos de Alcalá Zamora (Derecha Liberal republicana) y Manuel Azaña (Izquierda republicana), el partido Republicano Radical Socialista y Esquerra republicana de Cataluña. Los partidos de izquierda: el PSOE, el PCE de Dolores Ibarruri (Pasionaria), y la CNT y la FAI, que defienden los intereses de los trabajadores industriales y jornaleros agrícolas, la abolición de la propiedad privada y de las diferencias de clase. Tienen el apoyo de los trabajadores agrícolas e industriales.
            En general, podemos decir que los partidos autoritarios y de derechas son contrarios a las reformas, mientras que los partidos republicanos y de izquierdas son partidarios de hacerlas.

            El gobierno provisional de Alcalá Zamora convocó elecciones a Cortes constituyentes para el 28 de junio de 1931, modificando la ley electoral, rebajando la edad para votar a 23 años, permitiendo presentarse a las mujeres (siguen sin votar), estableciendo la provincia como circunscripción electoral y estableciendo un sistema de listas abiertas. Este sistema de listas abiertas benefició a las candidaturas que se presentaban agrupados, obteniendo del 70 a 80  por ciento de los diputados, aunque la diferencia de votos no fuese tan amplia. El ambiente era muy tenso. La derecha se presenta poco organizada. Ya se habían producido las quemas de conventos del 11 de mayo y la sociedad estaba muy enfrentada. Los resultados, como vemos en el Doc. 1., dieron la victoria a los partidos del gobierno. El reparto de escaños, por la ley electoral, beneficia al ganador. El PSOE tenía 114 diputados de los 470 del parlamento, el partido Radical 89, el Radical Socialista 55, Acción republicana 30, los partidos de derechas no llegan a 160 diputados, como podemos ver en la gráfica. Con esos resultados no se produjo ninguna variación en el gobierno provisional sino que sale reforzado. Pero es un parlamento muy fragmentado y no todos apoyan a la República. Rápidamente se formó una comisión constitucional al tiempo que el gobierno iniciaba las principales reformas.
             La comisión constitucional fue presidida por Jimenez de Asúa. En la comisión está presente Clara Campoamor, por el partido Radical. Los debates fueron muy intensos, sobre todo los referentes a la propiedad, al derecho de expropiación y los referentes a la Iglesia y al voto. Estos debates provocaron la salida del gobierno de Alcalá Zamora y la llegada a la presidencia del gobierno de Manuel Azaña, en octubre de 1931.
            La Constitución, de la que tenemos un fragmento en el Doc.2, es aprobada el 9 de diciembre de 1931. Entre las principias características destacamos:
El Estado se define de un modo novedoso: en el art. 1 vemos como se  configura como una “República de trabajadores de toda clase”. Esta definición tiene influencia de las constituciones de izquierdas (sobre todo de la URSS), para alejarse de las repúblicas burguesas. Emplea el término “integral”, en referencia a un estado entero, unitario, que no se fragmenta. Esta idea  responde a un compromiso entre republicanos federalistas y unitarios, pero se reconoce el derecho a la autonomía. Finalmente, no se emplea el término soberanía nacional para no chocar en ese momento con la reivindicación nacional de Cataluña, pero es claro que los poderes emanan del pueblo y que se trata de una soberanía popular.

      Tiene una Declaración de Derechos muy amplia en cuanto a: individuales (reunión, asociación, expresión…), políticos y relativos a la familia, economía y educación como se ve no art. 48 que recoge el derecho a una educación gratuita, obligatoria y laica. También tiene una fuerte influencia socialista: se recoge el derecho a expropiaciones (art. 44), nacionalizaciones y socialización de ciertos sectores de la producción y servicios mediante indemnización por causa de interés público, para poder hacer reformas como la agraria. Se recoge el sufragio universal masculino y femenino (los debates fueron muy tensos) (más de 23 anos) y se reconoce el matrimonio civil y divorcio (separación Iglesia-Estado).

      En lo referente a la división de poderes: Rígida separación. Idea de desconfianzas entre poderes.
Poder legislativo (privilegiado), reside en una única Cámara (mandato de 4 años); control sobre el Gobierno y el Presidente de la República. Competencias legislativas muy amplias. Reunión automática.
            Poder ejecutivo. Dividido entre:
              Presidente de la República (6 años de mandato). Elegido entre diputados y compromisarios, así equilibrio entre las Cortes y el pueblo. Nombra al Presidente del Gobierno (que tendrá que tener la confianza de las Cortes, sino cesa). Promulga leyes y puede vetarlas. Convoca Cortes extraordinarias y las disuelve (dos veces en la legislatura; las Cortes pueden examinar la procedencia de la disolución, en el caso de ser injusta pueden votar la destitución del presidente, como sucederá en 1936).
          Consejo de Ministros/Presidente de Gobierno: tiene las funciones ejecutivas propias del gobierno e iniciativa legislativa.
Poder judicial: en manos de jueces. Se garantizaba la independencia (a través de la carrera judicial) y se establece una vía de control de la constitucionalidad de las leyes a través del Tribunal de Garantías Constitucionales (para evitar los abusos la ley tiene que someterse a la ley). Se crea el jurado como forma de participación popular.

            En lo referente al tema religioso: se pretende la separación Iglesia-Estado. Crear un estado laico. Por eso España no tiene religión oficial (art. 3). En otros artículos (Arts. 26-27) se aprueba la libertad de cultos, matrimonio civil, divorcio. Se prohíbe la enseñanza (también el comercio e industria) a las congregaciones religiosas... Carecerán de todo benéfico del Estado. Discurso de Azaña: “...España ha dejado de ser católica...”. Para algunos sectores no solo se separaba sino que también se atacaba a la Iglesia.
           
            Aprobada la constitución se forma un nuevo gobierno dirigido por Manuel Azaña y con apoyo de socialistas. Salen del gobierno los radicales de Lerroux. Esta etapa es denominada Bienio reformista y llegará hasta septiembre de 1933. Recibe este nombre por las reformas que va a acometer. Entre las más importantes están:
En política social  (Ministro de Trabajo, Largo Caballero (PSOE)): Había que atender las demandas de los trabajadores e intentar reducir las huelgas y conflictividades. Trató de modificar las relaciones de trabajo en un sentido favorable a los obreros mediante reformas legislativas, entre las que destacamos: El Decreto de Términos Municipales, prohibía contratar jornaleros de fuera del ayuntamiento. El Decreto de Laboreo forzoso: obligaba  los propietarios a cultivar sus tierras para impedir el boicoteo a la República. La jornada de 8 horas. La aplicación de estas reformas, como de otras, será muy protestada por los partidos de derechas y causará numerosos conflictos. También causará cierto rechazo entre los trabajadores cuando las reformas se hagan de un modo muy lento y les plateen problemas.
La reforma del EJÉRCITO. (Ministro de Guerra, Azaña). Había que disminuir el poder político de los militares, conseguir un ejército fiel a la República y reducir el número de cuerpos y oficialidad aumentando su eficacia. Entre las medidas adoptadas:
-          Ley del Retiro: con la idea de suprimir oficiales y antirrepublicanos y conseguir un ejército fiel a la República: todos los mandos deben jurar y prometer fidelidad a República. Los oficias descontentos podían retirarse con el sueldo entero.
-          Supresión de la Ley de Jurisdicciones.
-          Cierre de la Academia General de Zaragoza.

Estas reformas provocan un fuerte descontento en los militares y, como siguen siendo necesarios para frenar las huelgas, mantienen la presión sobre el poder político. Será uno de los elementos para preparar un levantamiento contra la República.

La reforma religiosa. Había separar Iglesia y Estado y reducir el poder de la Iglesia. La idea era crear un estado laico. Esto  quedó plasmado en la Constitución y se completa con la Ley de Congregaciones religiosas de mayo de 1933, que llevará a la disolución de la Compañía de Jesús (disolución de órdenes religiosas de “obediencia a autoridad distinta de la legítima del estado”, -el 4º voto de obediencia al Papa). Creó una fuerte oposición por parte de la jerarquía eclesiástica (no quería perder el control ideológico) y de la sociedad, que fue respondida con la expulsión de los opositores más fuertes (Cardenal Segura). Esta situación empeoró por el fuerte sentimiento anticlerical de los sectores más radicales.

LA REFORMA DEL ESTADO CENTRALISTA, el desarrollo de las AUTONOMÍAS
      Había que dar solución a esa aspiración de autogobierno ya que era  uno de los problemas centrales de la política española desde el 98. En la Constitución se recoge el derecho a que algunas regiones pudiesen elaborar  sus Estatutos de Autonomía y organizar su propio gobierno dentro del Estado “integral”.
      En Cataluña: ya el 14 de abril el presidente de Esquerra Republicana de Cataluña proclamó la República Catalana dentro de la Federación Ibérica, que quedó anulada por el Gobierno Provisional. Después empezó la organización de la autonomía catalana con la elaboración del Estatuto de Autonomía (Estatuto de Nuria) que fue votado (99% afirmativo) en agosto de 1931. Fue presentado a las Cortes, donde contó en principio con la oposición de la derecha, republicanos y socialistas. Después será aprobado. Entre los factores que hicieron posible la aprobación del Estatuto en septiembre de 1932 fueron: el intento de sublevación del general Sanjurjo y la defensa de la autonomía hecha por Azaña, para conseguir el apoyo de todos los republicanos y sectores de izquierdas para defender la República. Desde ese momento funcionaron las instituciones autonómicas: la Generalidad, presidida por Maciá, y el Parlamento de Cataluña, presidido por Luís Companys.
            En el País Vasco: carlistas y PNV aprobaron un estatuto (Estatuto de Estella, noviembre de 1933) de carácter muy partidista, tradicionalista, fuerista y confesional que contó con una fuerte oposición de los partidos republicanos y socialistas y que no llegó a aprobarse. Después de iniciada la guerra civil, en octubre de 1936, republicanos y socialistas aprobaron un estatuto más democrático. José Antonio Aguirre fue el primer presidente de la autonomía.
            En Galicia: la conciencia nacionalista era menos acusada. El proyecto se inicia en 1932, a instancias del partido Galleguista, pero no llegó a aprobarse hasta el 28 de junio de 1936, quedando sin tramitar en las Cortes por la guerra.

            Reforma educativa y cultural. Fernando de los Ríos. Se planteaba una educación básica obligatoria, gratuita y laica. Pretendía eliminar las altas tasas de analfabetismo, mejorar el nivel cultural de la población y modificar la mentalidad de la gente creando ciudadanos libres y responsables. El ministerio de Instrucción Pública elabora un vasto proyecto de escolarización mediante la construcción de escuelas y mejora en la formación de los maestros. Se producirá un fuerte aumento a pesar de las carencias presupuestarias. Para ayudar a extender la instrucción se pondrán en marcha las Misiones Pedagógicas[1] y la formación de agrupaciones como La Barraca (agrupación  teatral de voluntarios dirigidos por Federico García Lorca).

            LA REFORMA AGRARIA. Era otro de los graves problemas: una población mayoritariamente campesina y sin tierra, una agricultura poco productiva y atrasada técnicamente. El punto central de la reforma será la Ley de Bases de la Reforma Agraria que se promulga el 15 de diciembre de 1932.
            La Ley perseguía la distribución de las tierras y el asentamiento de los campesinos. Para ejecutar la Ley se creó el Instituto de Reforma Agraria (IRA) apoyado por el Banco Nacional Agrario (dotado con pocos recursos). Se entregarían tierras a los campesinos. Estas tierras serían las entregadas voluntariamente y las expropiadas.  La expropiación de las tierras causará un fuerte malestar en los propietarios,  y también provocará el malestar de los campesinos, por la lentitud.

             La realización de estas reformas fue provocando que el gobierno de Azaña fuese contando con más oposición: primero Lerroux, después católicos, monárquicos, agrarios, ejército, etc. También se va produciendo un aumento de la conflictividad social: sucesos como los de Castilblanco o Casas Viejas, que son contestados con una fuerte represión (en ese sentido Azaña promulgó la Ley de defensa de la República que le permitir suspender las garantías constitucionales, pero aumentó su descrédito al ser acusado de intentar establecer una dictadura)  y que generarán más descrédito para el gobierno. A esto hay que sumar el intento de sublevación de Sanjurjo, que indica el descontento de las fuerzas de derecha y que va a suponer, como reacción, la aproximación de las izquierdas y la aprobación de leyes como el estatuto catalán.
            Llegamos así a 1933,  la coalición de gobierno se va debilitando como consecuencia de la falta de entendimiento y de la presión social. Azaña dimite y, entonces, el presidente de la República, Alcalá Zamora, ante la inestabilidad convoca elecciones para noviembre de 1933.

            En este contexto la derecha se fue reorganizando y reponiendo del “kO” do 31: en este aspecto destaca la CEDA de Gil Robles, Falange de José Antonio Primo de Rivera y las JONS de Onésimo Redondo. De ese modo se van a presentar agrupados para las elecciones en una gran candidatura antimarxista, como vemos recogido en el Doc. 3,  presentándose contrarios a las reformas que se estaban haciendo: “…derogación (…) designios laicos y socializantes (…), cancelación de las disposiciones confiscadoras de la propiedad (…), impedir la política anticatólica (…)”.

            En las elecciones de noviembre de 1933, como vemos en el  Doc. 1., ganaron los partidos de centro derecha: los radicales de Lerroux (100 diputados) y los de derechas, aglutinados en torno a la CEDA de Gil Robles (115). En conjunto el centro derecha unos 360 diputados de los 470 del parlamento. Aclarar que la fuerte diferencia de diputados es debido a la ley electoral; la diferencia en el número de votos no es tan grande, pero la ley electoral primaba al ganador atribuyéndole más diputados. Los partidos que gobernaban salieron derrotados por: desgaste de gobierno, participación por separado (reforma de la Ley Electoral que favorece las alianzas de partidos –acumular votos-), voto femenino –discutible-.

            Se inicia el  BIENIO CONSERVADOR (1933-36). RECTIFICADOR. NEGRO. RADICAL CEDISTA. Forma gobierno Lerroux y cuenta con el respaldo en el parlamento de la CEDA. Será una etapa muy inestable, con 11 gobiernos y numerosos conflictos.
El gobierno de Lerroux[2] inició un proceso de paralización de las reformas:
-          Se freno la Reforma agraria: Ley de la Reforma de la reforma agraria.
-          Se modificó la política religiosa para acercarse al Vaticano (dotación económica para culto y clero).
-          Amnistía para los sublevados de la “sanjurjada” (agosto del 32). Paro a la reforma militar. Puestos clave para los más hostiles a la república.
-          Enfrentamientos con los nacionalismos: paralización de los estatutos.

            Este giro conservador propició una doble tensión:
-          Tensión en el gobierno: una parte de los radicales no estaban de acuerdo con el giro a la derecha, la CEDA presionaba para aumentar el giro.
-          Tensión social: aumento de la conflictividad social por el deterioro de las condiciones de los trabajadores (empleo, jornada, salario) y por la posición del gobierno.
           
            Ante la proliferación de conflictos y huelgas la CEDA reclama del gobierno una acción más contundente en materia de orden público y exige participar en el gobierno bajo la amenaza de retirar su apoyo parlamentario.
            Como consecuencia de la presión la CEDA consiguió, en octubre del 34, acceder a tres ministerios (Justicia, Agricultura y Trabajo) a cambio de prestar apoyo al gobierno. La reacción del resto de los partidos fue negativa ya que se entregaba el gobierno de la República a sus enemigos. Esta situación conduce a los sucesos de octubre del 34.

            El día siguiente de la entrada de la CEDA en el gobierno, por iniciativa de la UGT, se producen huelgas generales en todas las ciudades, que fueron contestadas con el decreto de estado de guerra por el gobierno. La huelga fue seguida desigualmente: más fuerte en Asturias y Cataluña.
            En Asturias: se produce una revolución social. Del 5 al 12 de octubre, en las villas mineras, toman el poder los socialistas que formaron comités revolucionarios (unidad sindical –Uníos hermanos proletarios, U.H.P.-, incluso los comunistas –instrucciones de Moscú)  que tomaron el control de todo e intentaron legislar de modo revolucionario (organización de comunas, socialización de los medios de producción, abolición del dinero, dictadura del proletariado). De la represión se encargó el general López Ochoa y Franco, al frente de la Legión. El saldo: 4000 muertos, numerosas detenciones, condenas a muerte, etc.
      En Cataluña: el presidente de la Generalitat, Luís Companys, el 6 de octubre, proclamó la República Catalana dentro de la República Federal Española. Aquí se une el descontento por la llegada de la CEDA y la nueva ley de contratos de cultivo que quería imponer Esquerra para favorecer a los arrendatarios (rabasaires), pero perjudicial para los dueños de las tierras. El gobierno de Lerroux contestó con la ocupación del Pazo de la Generalitat, por el general Batet, y la detención de las autoridades autonomistas y municipales en dos buques en el porto de Barcelona. La autonomía fue suspendida y la Ley de Contratos de Cultivos no entró en vigor.

Como consecuencias:
          - La CEDA aumentó su influencia en el gobierno (ocupa 5 ministerios, Gil Robles ministro de la Guerra) y sigue con la represión y freno de las reformas (incluso reformar la Constitución para: mermar las autonomías, no tener la posibilidad de socializar la tierra, no divorcio, etc.; que no llegará a producirse por la crisis del gobierno de 1935: la falta de entendimiento entre el presidente de la República y Lerroux provocó el acceso de  Chapaprieta a la jefatura del gobierno).
           - La izquerda republicana y socialistas se agrupan e intentan acercarse. (Los republicanos en dos grandes partidos, la Izquierda Republicana de Azaña y la Unión Republicana de Martínez Barrio).
           
Los gobiernos de los radicales después de octubre del 34  fueron muy inestables, ineficaces y, además, afectados por escándalos: el de estraperlo (ruletas, Strauss y Perlo) y el de Nombela (pagos a una naviera). Lerroux tiene que salir del gobierno, y el Partido Radical es incapaz de controlar la situación. El último gobierno radical, presidido por Chapaprieta, dimite en diciembre de 1935, y Alcalá Zamora nombra a Portela Valladares como jefe de gobierno con la misión de convocar elecciones y organizar una fuerza republicana de carácter centrista.

La campaña electoral de 1936 es muy tensa. Con fuertes enfrentamientos y divididos en dos bloques, que se venían gestando desde 1934: el de la derecha, el Bloque Nacional (en torno a la CEDA) que se muestra contrario a las reformas y el Frente Popular, que agrupa a republicanos, socialistas y comunistas, a favor de las reformas. En el doc. 4 tenemos un fragmento del programa del Frente Popular que recoge lo básico: vuelta a las reformas, sobre todo la agraria y educativa, respeto a la constitución y amnistía para los presos de la revolución del 34.
 En estas elecciones se presentó mejor organizado el Frente Popular. Como vemos en el Doc. 1 las izquierdas tienen unos 270 diputados y las derechas unos 200. Las elecciones dan el triunfo a la izquierda (48% dos votos), la derecha sale derrotada (46 %), pero las diferencias en número de votos son muy pequeñas. De nuevo la ley electoral favorecía al ganador.

Forma gobierno Azaña, el gobierno del FRENTE POPULAR, solo con republicanos, e intenta retomar las reformas del Bienio reformista: reforma agraria, amnistía para los presos del 34, restablecimiento del proceso autonómico, desplazamiento de los militares más reaccionarios,...); pero la vida política y social se fue radicalizando: para los sindicatos las reformas eran lentas, había que profundizar en las reformas sociales; para la derecha las medidas atacaban las bases del orden social y comenzaron con la “dialéctica de los puños y de las pistolas”.
También se produce la destitución del presidente de la República, por la disolución irregular de las Cortes; es sustituido por Azaña, pasando la jefatura del gobierno Santiago Casares Quiroga.

La derecha se veía amenazada y los militares se convirtieron en defensores de sus ideas. Un grupo de militares, dirigidos por el general Emilio Mola, comienza a preparar el golpe. La idea era levantar el ejército de Marruecos y después las guarniciones de las principales capitales dirigidos por los principales mandos del ejército. En el doc. 5 José Díaz, del PCE, hace mención a esos preparativos para el golpe (doc. 5, lín. 1), que pone de manifiesto en las Cortes el 15 de julio.
En la calle la tensión se va radicalizando. El gobierno de Casares Quiroga tiene noticias de la preparación del alzamiento, pero las medidas que toma son ineficaces (desplazar a militares sospechosos y seguirlos no abortó el golpe). En el verano la situación es más tensa y en julio se producen los acontecimientos clave: el día 12, un grupo de extrema derecha asesina a José Castillo, teniente de la Guardia de Asalto, en represalia por la muerte de un falangista; el 14, un grupo de guardias de asalto asesinan a Calvo Sotelo (ya había recibido varias amenazas de muerte, incluso en el parlamento). Ese fue el detonante para que el día 17 de julio de 1936 las tropas españolas del Protectorado de Marruecos se sublevasen contra la República, continuando el día 18 en la Península. Un golpe de estado que fracasaba y que provocaba el inicio de la Guerra Civil. 





[1]              Integradas por maestros y estudiantes universitarios que llegaron a los más recónditos pueblos de España llevando bibliotecas, equipos de cine, y organizando lecturas, recitales etc. Estaban dirigidas por Manuel Bartolomé Cossío.
[2]              Forma gobierno solo con miembros del Partido Radical, pero para gobernar necesita los votos de la CEDA.

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