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martes, 21 de noviembre de 2017

PREGUNTAS ILUSTRACIÓN


ILUSTRACIÓN: LOS PRINCIPIOS BÁSICOS DEL IDEARIO ILUSTRADO
                La ilustración surge a finales del XVII en el Reino Unido, pero es en Francia, a lo largo del XVIII, el siglo de las Luces (la luz de la razón combate las tinieblas), donde encuentra su centro difusor. Es una nueva corriente de pensamiento que se caracteriza por la utilización de la razón para la comprensión de la realidad. Nada puede estar por encima de la razón, ni la autoridad, ni la tradición, ni la revelación. Sólo con la razón se podría alcanzar el conocimiento, que es la base de la felicidad. Por eso defiende la educación y el progreso. La idea del pensador ilustrado es aplicar la razón para conocer la naturaleza, resolver los problemas y mejorar la sociedad.
                La Ilustración carece de una teoría sistemática. Sus ideas provienen de la aportación de diversos autores. Entre ellos destacamos a Locke, Montesquieu (separación de poderes), Rousseau (contrato social), Voltaire, etc. A pesar de eso, podemos establecer una serie de características comunes entre las que destacamos:
-          El predominio de la razón como instrumento para alcanzar la verdad, como oposición a la tradición o la revelación. Todo tiene que ser sometido a la crítica de la razón. Sólo lo que supera esa criba puede ser tenido como verdadero. El conocimiento que no sea racional debe de ser rechazado. Unido a lo anterior, todo tiene que ser criticado.
-          La defensa de la autonomía del poder político (de la monarquía), que debe controlar todo, sobre todo el poder religioso.
-          La idea de la tolerancia religiosa como una idea de la libertad y de la tolerancia. Unos ilustrados pueden ser defensores de la religión, pero otros pueden ser agnósticos.
-          El interés por las actividades productivas y la mejora de las condiciones de vida de los súbditos como medio de vida para conseguir la felicidad.
-          La valoración de la educación para difundir la razón y el progreso, único medio para alcanzar la felicidad. Además, debe de estar dirigido por el estado.
-          La búsqueda de la felicidad como una de las metas y para ello es necesario la libertad, la igualdad y la prosperidad material.

                Estas ideas llevaron a la crítica los principios de la sociedad estamental, negando los privilegios propios de las sociedades del Antiguo Régimen y afirmando la igualdad y el derecho a la libertad de todos los hombres. Criticaron también la organización económica, la falta de libertad para comprar y vender y defendieron la propiedad y la libertad de comercio e industria. Asimismo, sin negar la existencia de Dios, se opusieron al dominio ideológico de la iglesia. También se enfrentaron al absolutismo monárquico y defendieron la separación de poderes (Montesquieu) o la idea de la soberanía nacional (Rousseau), afirmando que el poder emana del pueblo expresado a través del voto.
               
                Dentro del pensamiento ilustrado podríamos diferenciar dos tendencias: unos, más moderados que aceptan la estructura social y política, pero critican los abusos y privilegios de nobles y eclesiásticos. Proponen reformas de carácter práctico para mejorar a las clases populares. Aceptan los principios religiosos, pero rechazan la superstición, los abusos y tradiciones falsas; otros, más radicales que quieren transformar las bases del sistema, eliminar los privilegios, proponen modelos alternativos que limitan el poder del rey. Proponen reformas y elaboran reflexiones teóricas sobre los principios de la economía. Critican las creencias religiosas tradicionales. Una parte defiende un deísmo natural (Voltaire, Rousseau), otros son agnósticos.



LOS ILUSTRADOS ESPAÑOLES
                Los ilustrados españoles tienen sus raíces en el final del siglo XVII, con el movimiento de los novatores. Un grupo de humanistas, médicos y científicos que mostraban su preocupación por el atraso científico español y por el predominio del escolasticismo (integrar el saber natural y el conocimiento religioso cristiano) en las universidades. Empleaban el empirismo y el racionalismo. Buscaban tanto el rigor metodológico como la claridad expositiva. Prefirieron usar las lenguas modernas antes que las clásicas para publicar sus obras.
                La introducción y difusión de las nuevas ideas ilustradas en España fue lenta y difícil. La ausencia de amplios grupos burgueses, el anquilosamiento y conservadurismo de los medios intelectuales universitarios y el enorme peso de la Iglesia obstaculizaron la difusión hasta la segunda mitad del siglo XVIII. A partir de 1750-1760 surgió una generación de pensadores (citar nombres...). No formaban un grupo homogéneo, pero coincidían en el interés por la ciencia, el espíritu crítico y la idea de progreso. Aunque con varios decenios de retraso respecto a algunos países europeos, en esencia se expandieron los mismos principios y se intentaron parecidas reformas.
                Las ideas dela Ilustración calaron en una minoría de intelectuales españoles pertenecientes a la baja nobleza y a la burguesía. El principal obstáculo a su difusión fue el fanatismo religioso y el temor a la Inquisición.
                La preocupación básica de los ilustrados era encontrar soluciones a la decadencia española. Para ello propugnaban:
                Un primer objetivo era una reforma del sistema educativo, primando el estudio de las ciencias, para lograr un progreso técnico y científico. Eje sobre el que debía sustentarse el cambio social. Para conseguir ese objetivo los ilustrados se enfrentaron a los estamentos privilegiados y defendieron la necesidad de una enseñanza útil y práctica, obligatoria para todos los niveles, común a los dos sexos, impregnada por los nuevos conocimientos y relacionada con el extranjero. Era la educación un objetivo prioritario.
                Un segundo objetivo: la economía. Preocupación básica. Todos ellos eran conscientes del atraso del país que provenía de la gran cantidad de tierras amortizadas en manos de la nobleza y el clero y del desconocimiento de las nuevas técnicas e inventos, aplicados ya en Inglaterra y en Holanda para desarrollar la industria.
                Además, los ilustrados criticaban a los estamentos privilegiados, por considerarlos clases improductivas, que paralizaban la modernización de España. Potenciaban el desarrollo de las actividades económicas fomentado por las “Sociedades económicas de amigos del País”, y el desarrollo de la prensa, que nació en el siglo XVIII (El Pensador), y las tertulias de salón donde se reunían las personas cultas y como un medio para intercambiar experiencias y noticias.
                 Los ilustrados llegaron al poder en el reinado de Fernando VI y Carlos III y desplegaron una amplia política reformista. Constituían una minoría dentro del panorama español, pero de gran influencia y poder, destacando entre ellos el padre B. J. Feijoo (obra, Teatro Crítico Universal), el padre Enrique Flórez (diversas obras sobre Historia y geografía)  y los políticos: el conde Pedro Rodríguez de Campomanes (secretario de hacienda con Carlos III, obra: Tratado de la regalía de la amortización; participa en la creación de la Sociedad Económica de Madrid); José Moniño, conde Floridablanca  (secretario de Estado con Carlos III, participa en la expulsión de los jesuitas), Gaspar Melchor de Jovellanos (magistrado, pertenece a la academia de la Historia, obra Informe sobre la Ley agraria), Pablo de Olavide (jurista, dirige proyectos de colonización en el sur de España por encargo de Carlos III, condenado por la Inquisición, por hereje); Pedro Pablo Bolea, conde de Aranda (militar, presidente del Consejo de Castilla con Carlos III y secretario de Estado con Carlos IV). También destacan: el naturalista Celestino Mutis, el químico Antonio Ulloa, el literato Leandro Fernández de Moratín. Se impulsaron, bajo patronato real, las expediciones científicas y la creación de Academias – de la Lengua, de la Historia, de Bellas Artes.



REFORMISMO E ILUSTRACIÓN EN EL REINADO DE CARLOS III: REFORMAS ECONÓMICAS Y FOMENTO DE LA EDUCACIÓN
                Durante el reinado de Carlos III (1759-1788) se van a multiplicar las reformas. Esto se explica por dos razones: la primera es que es el Borbón mejor preparado, segunda por la confluencia en su reinado de la Ilustración y del Despotismo Ilustrado (se puede definir). Carlos III llega a España desde el reino de Nápoles y al principio se apoyó en los ministros que trajo consigo: Esquilache y Grimaldi, entre otros.
                Las ideas fundamentales, en consonancia con la ilustración, eran:
                La preocupación por la mejora de la economía del país y del bienestar de los súbditos como un medio para engrandecer el reino.
                La conveniencia en la mejora de la organización y racionalización del Estado. Centralización administrativa y funcionarios mejor preparados.
                La aceptación del rey como un hombre ilustrado, preocupado por los avances y el bienestar de los súbditos.
                Al principio se apoyó en los ministros extranjeros y después en Campomanes, el conde de Aranda, Floridablanca, Cabarrús, Olavide o Jovellanos.
                Las medidas más importantes en materia económica y educativa son:
a)                  En lo referente a la agricultura: Limitar los privilegios de la Mesta, impulsar la colonización de nuevas tierras (Sierra Morena, Olavide), construcción de alguna infraestructura de regadío, defender el sistema de “montes abiertos” para mantener el ganado e impulsar los programas de Reforma Agraria para aumentar los propietarios y arrendatarios. Entre estos programas destacamos los de Campomanes, Olavide y Jovellanos. En referencia al régimen de propiedad, criticaron el exceso de tierras vinculada de la nobleza, y de manos muertas de la Iglesia, la abundancia de campesinos pobres y jornaleros sin tierras, etc. En este sentido los ilustrados hicieron distintas propuestas, pero con escasa trascendencia por la oposición de los privilegiados.

b)           En cuanto al comercio: potenciar su crecimiento para estimular a otros sectores productivos. Así se crean mercados de bienes y capitales fomentando el transporte y la libre circulación de mercancías (libre circulación de grano en 1765, fin del monopolio comercial de Cádiz con América (1778), creación del banco de S. Carlos en 1782). Facilidades para la creación de compañías comerciales privilegiadas con una zona y con un producto.
c)            En lo referente a la industria: Apoyar la actividad industrial liberalizando el proceso de fabricación (ataque a los gremios), estableciendo aranceles y tratados comerciales para defender la industria nacional. Uno de los esfuerzos más interesantes fue el apoyo a las Sociedades Económicas de Amigos del País; la primera fue fundada por el conde de Peñaflorida en 1765 con la intención de fomentar la agricultura, industria y comercio. Potenciar la actividad industrial que podía realizar el campesino (a tiempo parcial) de textiles y curtidos. Defender el valor del trabajo artesanal (que es compatible con la nobleza). Crearon manufacturas reales destinadas a satisfacer la demanda de la Corona (tapices, alfombras, porcelanas, etc.), de la construcción naval, del material bélico y del consumo popular (tabacos de Sevilla).
                En lo referente a la educación podemos destacar que defendieron los ilustrados la necesidad de una enseñanza útil y práctica (Jovellanos), aunque no una enseñanza igual para todos los grupos sociales (Campomanes). Los grupos sociales superiores debían estudiar para ejercer su papel dirigente en un nuevo planteamiento sobre las élites sociales, distinto al tradicional. La nobleza debía demostrar su valía y mérito, ya que no era racional que sustentase su primacía social en función, exclusivamente, del nacimiento (padre Feijoo). Los grupos populares debían estudiar para adquirir una formación básica y obtener la instrucción técnica necesaria para poder mejorar la productividad del trabajo, por eso la idea de imponer una enseñanza obligatoria para los primeros niveles y para los dos sexos; aunque la Ilustración nunca planteó que la mujer tuviera los mismos derechos que el hombre, se hacía necesario que se educase para ser útil.
                En consecuencia, adoptaron una serie de iniciativas entre las que destacamos: la creación de las Reales Academias; el paso de las universidades a la jurisdicción real: una educación nacional controlada sin la excesiva influencia de la iglesia; el apoyo a los manteistas (universitarios no privilegiados) en detrimento de los colegiales (privilegiados); creación de los Estudios de S. Isidro con planes modernos de enseñanza; fundación de nuevas instituciones culturales y científicas (Jardín Botánico); extensión de la educación primaria; unificar métodos de estudio y suprimir los “dictados” y usar los libros de estudio; hacer exámenes públicos; enseñar en castellano. Educar a las mujeres para convertirlas en buenas madres de familia.
                Finalmente, debemos indicar que pese al interés demostrado por los ilustrados sobre la educación la realidad fue que ni sus ideas ni la legislación al respecto lograron en el siglo XVIII la reforma que el país necesitaba. Por ello sólo se puede hablar de diversas acciones, variadas iniciativas, aportaciones generosas, disposiciones locales, regionales y, en algunos casos concretos, nacionales, con la obtención de diferentes resultados en cada uno de los casos.

               

LAS VÍAS DE DIFUSIÓN DEL PENSAMENTO ILUSTRADO: LAS SOCIEDADES ECONÓMICAS DE AMIGOS DEL PAÍS Y LA PRENSA PERIÓDICA
                La introducción y difusión de las nuevas ideas ilustradas en España fue lenta y difícil. La ausencia de amplios grupos burgueses, el anquilosamiento y conservadurismo de los medios intelectuales universitarios y el enorme peso de la Iglesia obstaculizaron la difusión hasta la segunda mitad del siglo XVIII.
                Las Sociedades Económicas de Amigos del País fueron uno de los instrumentos más originales de actuación de la Ilustración española. Eran instituciones privadas, fomentadas y patrocinadas por Carlos III, que reunían a grupos de ilustrados, nobles, clérigos y algunos burgueses, cuyos objetivos principales era la difusión de nuevas teorías y técnicas para desarrollar la economía de sus provincias y el fomento de la educación técnica de artesanos y campesinos. A través de ellas se difundieron conocimientos que en esos momentos no se explicaban en las universidades españolas. La primera fue la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País (fundada por el marqués de Peñaflorida 1765) que serviría de modelo al resto. Estas sociedades toman como modelo las que se estaban formando por toda Europa.
                Durante el reinado de Carlos III, se constituyeron en distintas localidades más de sesenta Sociedades. Parten del modelo de la sociedad Bascongada y de la Real Sociedad Matritense y su difusión se produce por iniciativa de Pedro Rodríguez Campomanes que expuso ese proyecto de creación de sociedades en dos obras: el Discurso sobre el fomento de la industria popular (1774) y en el Discurso sobre la educación popular y su fomento (1775). Desde estas sociedades se organizaban actividades de todo tipo: realizaban estudios sobre las causas del atraso de la región y los medios para solucionarlo; impartían clases de agricultura, artes e industria; propiciaban la aplicación de nuevas técnicas; difundían las nuevas teorías económicas; creaban talleres y manufacturas; publicaban libros y prensa periódica etc. Aunque no todas tuvieron el mismo éxito y muchas de ellas pasada la euforia inicial entraron en declive. En Galicia se fundan La Sociedad de Amigos de Santiago y Lugo en 1784 y 1785 respectivamente. La de Santiago fomentó las industrias textiles a partir de plantas adaptadas al país como el cáñamo y el lino y también estableció escuelas de hilado; y también difundió sus novedades a través de una Revista Económica.
                La prensa periódica fue una novedad de este siglo y uno de los cauces más importantes por los que circularon las nuevas ideas de la Ilustración. Eran publicaciones privadas, impresas con el permiso oficial y sometidas a la censura eclesiástica.
                Había una prensa culta, científica, literaria, filosófica o sociológica que difundía las novedades científicas y culturales.  Los lectores eran una minoría culta perteneciente a la nobleza, el clero, el funcionariado y la burguesía, ya que, tanto por su elevado coste como por el alto índice de analfabetismo no podía ser una prensa de masas.
                Ente los numerosos periódicos que se publicaron se podrían citar el Diario de los Literatos de España, de carácter cultural y literario; el Diario noticioso, curioso, erudito y comercial, público y económico, primer periódico diario español, fundado en 1758; el Censor o el Pensador, periódico costumbrista. Por su parte, la Gaceta de Madrid, cuyo origen se remonta al siglo XVII, se convirtió con Carlos III en el órgano de prensa de la monarquía, al servicio del reformismo, también se encargaba de ofrecer información sobre temas políticos y militares, lo mismo que el Mercurio Histórico y Político.
                También se puede hablar de publicaciones de carácter popular que, ya existentes en el siglo XVII, se desarrollaron a lo largo del XVIII: los almanaques y pronósticos. Eran libritos ilustrados con grabados que se distribuían por pueblos y ciudades y ofrecían información del tiempo y los más variados contenidos: fuera del pronóstico meteorológico del año incluían datos sobre los cambios de la luna, pensamientos, pautas de conducta e instrucciones y enseñanzas sobre los más variados oficios. Hoy son valiosos porque constituyen una recopilación de cultura popular y una vía de difusión de los valores burgueses entre las clases bajas, pero su peligrosidad llevó a Carlos III de España a prohibir su publicación en 1767, bajo el pretexto de que constituían una lectura vana e inútil para el pueblo.
                La prensa periódica entra en una fase de decadencia a finales de siglo, con el inicio de la Revolución francesa y la prohibición por parte de Carlos IV (1791) de cualquier prensa salvo los periódicos oficiales.
                Aparte de estos medios de expansión de las ideas ilustradas también podemos señalar la incidencia de los salones de las casas de algunos burgueses, que se convirtieron en lugares habituales de tertulia y debate sobre las ideas y avances del momento. Y también la labor de difusión desde las Reales Academias que se van fundando Real Academia española (1714), Real Academia de la Historia (1734), etc.


LAS LIMITACIONES DEL PROYECTO ILUSTRADO

                Carlos III (1759-1788) desde su llegada a España desde el reino de Nápoles comenzó aplicar, al igual que otros monarcas europeos, las ideas de progreso y de racionalización ilustradas, siempre que no atentaran contra el poder de la monarquía absoluta. Al principio se apoyó en los ministros italianos Esquilache y Grimaldi. Pero desde el principio se vio la fuerte oposición de los grupos privilegiados (nobleza y clero) ante cualquier reforma que atacase sus privilegios. Teniendo que ser llevadas a cabo de un modo más lento.
                Se pone más interés en las reformas que aumentan el poder absoluto del monarca y en aquellas que conectan con la mejora del reino a nivel económico, administrativo y en la felicidad de los súbditos. Pero las reformas que atacan los privilegios de nobleza y clero y las que atacaban los principios de la monarquía absoluta siempre tuvieron un alcance más limitado o quedaron en simples proyecto, por la fuerte oposición con que contaron.
                Un ejemplo de esa oposición lo constituye el llamado Motín de Esquilache de 1766. El 23 de marzo, se inician las revueltas consecuencia de una orden sobre indumentaria (capas y sombreros), medidas de saneamiento, limpieza urbana, orden público, etc. Las protestas se dirigen contra Esquilache y los “reformadores” extranjeros (también se critica el precio de los alimentos, los ministros extranjeros, oposición de los privilegiados, etc.). Carlos III atemorizado por las protestas destituyó a Esquilache, frenó las reformas y bajó el precio de algunos productos. Los motines cesaron y Carlos III continuó más adelante las reformas con ministros españoles. En 1767 decretará la expulsión de la Compañía de Jesús por ser uno de los principales instigadores de los motines y por no supeditarse a su poder (problema con 4º voto: obediencia al Papa). Fue una medida regalista para limitar el poder de la Iglesia. También fue una medida para demostrar su poder ante los grupos privilegiados. Pero las reformas había que hacerlas más lentamente por la oposición de los grupos privilegiados, para no perder sus privilegios, y también, de las clases populares por ignorancia, falta de interés y apego al tradicionalismo y a la superstición.

                También desde la Inquisición, aunque subordinada al poder de Carlos III, se mantuvo una estrecha vigilancia y oposición a las ideas ilustradas, a través de la censura de los libros y escritos y de la vigilancia de la conducta e ideas de algunos ilustrados. De ese modo se convirtió en un freno a las reformas. Un ejemplo fueron los distintos procesos contra algunos ilustrados, destacando el llevado a cabo contra Pablo de Olavide. Denunciado por la Iglesia y la nobleza, fue condenado por la Inquisición en 1778, teniendo que exiliarse a Francia.
                A finales de siglo las ideas ilustradas van conectado con las de un incipiente liberalismo. Así empieza a hablarse de limitación del poder real, de rechazo a la soberanía de origen divino, de la idea de la separación de poderes, de la abolición de privilegios estamentales, de la defensa de los derechos individuales, etc. Pero todas estas ideas no avanzaban ya que el límite de las reformas estaba en la pervivencia del sistema político absoluto. De este modo, cuando muere Carlos III en 1788, la mayor parte de las reformas están paralizadas, no se hizo apenas nada para evitar la concentración de riqueza en los privilegiados. Así, una parte de la población estaba desencantada: primero la burguesía urbana, que tenía dinero pero no tenía poder político, segundo el campesinado que se veía atacado por los privilegiados y por los burgueses que querían invertir en la tierra.
                Finalmente, con el inicio de la Revolución francesa se paran todas las reformas y Carlos IV cesa a los secretarios más reformistas, con lo que todo este proceso de cambio queda paralizado.
               

LA ILUSTRACIÓN EN GALICIA: INSTITUCIONES E ILUSTRADOS GALLEGOS

                A lo largo del XVIII surgen en Galicia ilustrados e iniciativas vinculados a la Ilustración y a las preocupaciones ideológicas y económicas. Entre los rasgos propios de los ilustrados gallegos destacan:
1.         La moderación de sus propuestas. La mayor parte de los ilustrados son miembros del clero (Feijoo, el padre Sarmiento) o hidalgos (Cornide, Vicente do Seixo…) y fueron partidarios de compaginar la renovación y las reformas con el mantenimiento de la fe cristiana y el orden social, político y económico. Nunca pusieron en duda el sistema vigente.
2.         La crítica de los abusos sociales y de los impedimentos legales y económicos. Criticaron los abusos de nobles y clero. Criticaron la miseria en la que vivía el campesinado, la gran cantidad de tierras en manos de nobleza y clero (mayorazgos y manos muertas), el atraso técnico de todos los sectores productivos, el elevado número de impuestos (cita la luctuosa, impuesto a pagar cuando muere un familiar).
3.         El predominio en sus preocupaciones por las reformas económicas. Aquí debemos citar:
a)       La mejora de las actividades agropecuarias mediante la renovación técnica y el incremento de superficies cultivables: mejores semillas, nuevas técnicas agrarias; también limitar manos muertas y mayorazgos.
b)      La defensa de los intereses pesqueros gallegos frente a la explotación de los fomentadores catalanes, defendiendo las técnicas tradicionales de pesca. Esta propuesta fracasó.
c)       La potenciación de la producción artesanal e industrial: mediante la importación de maquinaria extranjera, fomentando la educación de artesanos y aprendices, creando talleres y fábricas, etc.
d)      La ampliación de las actividades comerciales, mejorando carreteras y puertos.
e)      El fomento de la educación y de la renovación científica como medio para superar el atraso existente y regenerar la sociedad. Establecieron escuelas de primeras letras. Editaron cartillas para difundir las ventajas de los avances técnicos.  Fundaron escuelas técnicas. Crearon bibliotecas, etc. Se renovaron estudios y cátedras en la Universidad de Santiago.
4.         El descubrimiento y defensa de Galicia. En algunos ilustrados gallegos, a través del estudio de los problemas y búsqueda de soluciones les llevó a descubrir las especificidades de la tierra en la que vivían y a defender el Reino de Galicia como una entidad diferente, con personalidad propia. Esto tuvo su manifestación en el estudio y descripción de sus tierras, la defensa de sus riquezas frente a los demás y al estudio y defensa de la lengua gallega.
5.         La creación de instituciones ilustradas, para llevar a la práctica sus proyectos. Destacamos las siguientes:
a)       La Academia de la Agricultura de Galicia, 1775 en La Coruña. Para analizar y poner remedio a la decadencia de la agricultura gallega y difundir nuevas técnicas.
b)      El Real Consulado de La Coruña, 1785. Para el fomento del desarrollo económico.
c)       Las Sociedades Económicas de amigos del País de Santiago y Lugo, fundadas en 1784 y 1785. Para fomentar el desarrollo económico de su territorio y lograr la participación de la nobleza y clero en la regeneración. La de Santiago fomentó las industrias textiles a partir del lino y del cáñamo y estableció una escuela de hilado y una industria de mantelería, etc., y difundió sus novedades a través de la Revista Económica.

Entre los ilustrados gallegos destacamos a:
el padre Feijoo, numerosas obras y estudios, destaca el Teatro Crítico Universal,
José Cornide Saavedra, perteneció a todas las entidades reseñadas, pues fue fundador y secretario perpetuo de la Academia de Agricultura, miembro de los Amigos del País de Santiago y Lugo, y consiliario del Consulado, además de director segundo del Real Montepío de Pescadores del reino de Galicia.
Pedro Antonio Sánchez miembro del Consulado y fundador de la Escuela de Dibujo y de la Biblioteca Pública de La Coruña.
Lucas Labrada: secretario del Consulado, de tendencia ya marcadamente liberal y autor de una Descripción económica del reino de Galicia, publicada en El Ferrol en 1804.

Raimundo Ibáñez, marqués de Sargadelos; instalación de fábrica de fundición de en Cervo (Lugo) y de porcelena.





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